Hablando de san Pedro, el Papa Francisco
nos dice: "Pedro reniega de Jesús tres veces, precisamente cuando debía
estar más cerca de él; y cuando toca el fondo encuentra la mirada de Jesús que,
con paciencia, sin palabras, le dice: 'Pedro, no tengas miedo de tu debilidad, confía
en mí'; y Pedro comprende, siente la mirada de amor de Jesús y llora. Que
hermosa es esta mirada de Jesús - cuánta ternura - ... No perdamos nunca la
confianza en la paciente misericordia de Dios" ... "Dejémonos envolver
por la misericordia de Dios, confiemos en su paciencia que siempre nos concede
tiempo; tengamos el valor de volver a casa, de habitar en las heridas de su
amor dejando que Él nos ame, de encontrar su misericordia en los sacramentos.
Sentiremos su ternura, tan hermosa, sentiremos su abrazo y seremos también
nosotros más capaces de misericordia, de paciencia, de perdón, y de amor".
Sheperd, Priest, Victim
February 19, 2021
La Mirada de Jesús
February 12, 2021
Somos Albañiles - San Óscar Romero
De vez en cuando, dar un paso atrás nos ayuda a tomar una perspectiva mejor. El Reino no sólo está más allá de nuestros esfuerzos, sino incluso más allá de nuestra visión. Durante nuestra vida, sólo realizamos una minúscula parte de esa magnífica empresa que es la obra de Dios. Nada de lo que hacemos está acabado, lo que significa que el Reino está siempre ante nosotros. Ninguna declaración dice todo lo que podría decirse. Ninguna oración puede expresar plenamente nuestra fe. Ninguna confesión trae la perfección, ninguna visita pastoral trae la integridad. Ningún programa realiza la misión de la Iglesia. En ningún esquema de metas y objetivos se incluye todo. Esto es lo que intentamos hacer: plantamos semillas que un día crecerán; regamos semillas ya plantadas, sabiendo que son promesa de futuro. Sentamos bases que necesitarán un mayor desarrollo. Los efectos de la levadura que proporcionamos van más allá de nuestras posibilidades. No Podemos hacerlo todo y, al darnos cuenta de ello, sentimos una cierta liberación. Ella nos capacita a hacer algo, y a hacerlo muy bien. Puede que sea incompleto, pero es un principio, un paso en el camino, una ocasión para que la gracia del Señor haga el resto. Es posible que no veamos nunca los resultados finales, pero esa es la diferencia entre el jefe de obras y el albañil. Somos albañiles, no jefes de obra, ministros, no el Mesías. Somos profetas de un futuro que no es nuestro. Amén.
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